Otro trabajo

Hace rato que no busco blog. Que no escribo. Que no leo. Sin embargo ando más encontrado que perdido.
Raro en estos tiempos aciagos de desconcierto social.

Encontré un lugar de trabajo totalmente distinto a mi habitual rutina. No se me interpela desde el saber. Ahí estoy básicamente aprendiendo y poniendo el cuerpo. Aprendo de mis compañeros y de los niños.

Un lugar que integra la cordura y la locura, la pobreza y la riqueza. Y no es una metáfora ni una idealización. Es totalmente descriptivo.
Hay niños, adultos, mujeres, varones, hay animales de selva, de bañado. Hay animales de pradera, de granja. Los hay sueltos y enjaulados. Hay bosque. Hay lago.

Hay veces que pescamos con devolución o para alimentar a los monos saimirí. Hay   días que jugamos a la mancha, a la escondida. Podemos trepar a árboles, o más bien alentar a niños y niñas a que lo hagan.
Ayer buscamos en el bosque  larvas para los monos, y moras para el tucán. Hoy amasamos arcilla para hacer macetas que cocinaremos otro día en un horno que también estamos construyendo. Juntamos el barro y la bosta. Las pisamos. Haremos la alquimia necesaria para transformar unas cosas en otras.
Caminando de un lugar a otro pueden interponérsenos  ciervos, antílopes, lagartos overos. Puede haber carpinchos tomando sol o tortugas, lechuzas de las vizcacheras.
Desde que trabajo en este lugar he aprendido a soldar, a que los ciervos pierden las astas en primavera, a distinguir talas de espinillos. He escapado  de una manada de búfalos, he alimentado chivos con chauchas de acacio de las tres espinas. He aprendido a identificar huellas de vizcacha, a ordeñar.

Puedo distinguir a la hembra de la mariposa zafiro del talar que se confunde con la almirante.

He visto la cara de sorpresa del día en que un niño ve un pato por primera vez en su vida, o agarra una lombriz.  Puedo ver cuando una jacana aterriza…acuatiza, desplegando sus largos dedos mientras una niña o un niño gritan, ríen y/o  me agarran la mano.

He escuchado historias de viajes a Disney, a Oriente Próximo, y en el mismo día relatos  de vida de abandono, cirujeo. Limpio mocos y  babas de niños. Cacas de monos, de gallina. Fotografío, arrastro carretillas, cuento historias, las pregunto.

He visto enamoramientos, rechazos, piñas, abrazos. A veces todas esas cosas el mismo día.

Tengo pendiente aprender a manejar un tractor, usar el lazo. Tengo tanto para aprender.

Y sobre esto que cuento no puedo hacer un blog. Porque las historias que escucho o de las que soy protagonista, tienen una  existencia interpersonal y no virtual.

No busco blog. No se. Tal vez si.

 

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7 pensamientos en “Otro trabajo

  1. Su escritura emociona, amigo. Me hizo acordar (sin que esté directamente ligado, sólo por el pasaje de un mundo más intelectual a uno más físico) al fragmento de Una historia de amor y oscuridad en que habla de cuando dejó la casa paterna para irse a vivir a un kibbutz a los doce años. Un abrazo.

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  2. Todavía hay tanto por aprender. Yo sigo asfixiado en una rutina, buscando blog, buscando vida.
    Metame en la bolsa que dice “tiempo aciago de desconcierto social”

    Te felicito y me alegro mucho de que puedas tener todas esas experiencias gratificantes
    Hay que ser más Sudaca Renegau

    Abrazo!

    Le gusta a 1 persona

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